Hace algunos días que terminé La Tempestad. Ahora os puedo contar que, observando el cuadro del mismo título de Giorgione, el libro es un constante reflejo de esa obra en los personajes, en sus acciones, además de que tal obra es el centro de la trama.
A pesar de que este libro es un Premio Planeta del año 1997 a mi juicio me parece un poco lento y pobre de argumento, pues según avanzan las páginas, apenas sucede mucho. Ahora he comenzado un libro nuevo: El último catón de Matilde Asensí. El lenguaje es más asequible a mi nivel del castellano y las acciones van sucediendo rápidamente, por lo que aunque apenas llevo unas cien páginas, me está gustando mucho más que el libro anterior.
Será simple casualidad, pero el terminar La Tempestad coincide con el fin de otra pequeña etapa de mi vida. Tal vez sería exagerado decir que es el fin de una tempestad personal, pero sí el fin a un duro trabajo realizado.
Mi actual tempestad personal, espero que termine también pronto, pues si no os acordáis de mi brigada, es septiembre, y vuelve con ilusiones renovadas del verano para tocar las narices.
A pesar de que este libro es un Premio Planeta del año 1997 a mi juicio me parece un poco lento y pobre de argumento, pues según avanzan las páginas, apenas sucede mucho. Ahora he comenzado un libro nuevo: El último catón de Matilde Asensí. El lenguaje es más asequible a mi nivel del castellano y las acciones van sucediendo rápidamente, por lo que aunque apenas llevo unas cien páginas, me está gustando mucho más que el libro anterior.
Será simple casualidad, pero el terminar La Tempestad coincide con el fin de otra pequeña etapa de mi vida. Tal vez sería exagerado decir que es el fin de una tempestad personal, pero sí el fin a un duro trabajo realizado.
Mi actual tempestad personal, espero que termine también pronto, pues si no os acordáis de mi brigada, es septiembre, y vuelve con ilusiones renovadas del verano para tocar las narices.



